Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Entrevista de Eduardo
Mazo a Manuel Sánchez Montalbán
- ¿Por qué corrompe siempre el
poder?
- Porque convoca el triste riesgo de
ser más que nadie.
Yo acuso
La somalí Ayaan Hirsi Ali es una
feroz crítica del multiculturalismo y de la
incapacidad del mundo islámico para afrontar una
Ilustración que devuelva los derechos a las
mujeres y acabe con la sumisión a Dios.
Hirsi Ali está harta, con toda
razón, de occidentales empeñados en fomentar y
en financiar la educación religiosa de los
inmigrantes musulmanes y de sus hijos.
La moral sexual del Corán
YO ACUSO es una
recopilación de ensayos y escritos, en los que
convive el testimonio personal de Ayaan Hirsi
Ali (terrible la historia de su hermana) con sus
análisis sobre el tratamiento de la inmigración
o las características políticas del islam. Una
parte importante, la que da origen al subtítulo
del libro, trata de los derechos de las mujeres
en las sociedades musulmanas, enfocados no como
la consecuencia de unos textos coránicos mal
interpretados, sino como la obligada secuela de
la moral sexual del islam, en la que la
virginidad se convierte en el centro de una
cultura del honor. La única esperanza de esas
mujeres son los quince millones de musulmanes
que viven en el mundo occidental y que gozan de
las condiciones favorables para poner a prueba
los valores morales del Corán. Por eso es un
crimen no exigirles que reflexionen y no ayudar
a las voces más críticas. Hirsi es consciente de
que millones de mujeres musulmanas defienden su
propio sometimiento, pero lo considera casi como
una muestra del síndrome de Estocolmo que las
asemeja a esclavos que prefieren la seguridad a
una libertad incierta. Sin el reconocimiento de
los derechos humanos de las mujeres musulmanas,
tantas veces ignorados y postergados por los
occidentales, el islam no experimentará su
Ilustración, advierte.
El libro incluye
el guión que escribió Hirsi para la película
Submission que dirigió Theo van Gogh, asesinado
posteriormente por un holandés de ascendencia
marroquí. Hirsi, continuamente amenazada,
prepara la segunda parte de la película y
lamenta la falta de compromiso de los políticos
occidentales. Aburrida por las dudas del partido
socialdemócrata por el que fue elegida diputada,
milita ahora en el Partido Liberal holandés.
Sería lamentable que su formidable voz en
defensa de la libertad y los derechos humanos
fuera ignorada por una izquierda europea que ya
cuenta en su historia reciente con la negativa a
reconocer el Gulag.
Lo que falla en el mundo
islámico
¿Se puede reformar
el islam a través de su propio texto sagrado, el
Corán?, ¿o la única forma de hacer avanzar las
sociedades islámicas es establecer otro
equilibrio entre religión y razón, y rechazar la
religión como medida de la moral? Ayaan Hirsi
Ali es una decidida partidaria de la segunda
opción y una gran crítica de los relativismos
culturales que tanto proliferan en Occidente y
que, a su juicio, encierran a los seguidores del
islam en su atraso. "Eso es racismo en su
acepción más pura", escribe.
Ayaan Hirsi Ali
Ayaan Hirsi se ha
hecho famosa porque, como ella misma dice, es
una mujer negra que critica el islam. Para la
gran mayoría de los seguidores del islam es
simplemente una blasfema que se declara atea.
Pero no son sólo ellos quienes la rechazan.
Muchos académicos occidentales tampoco le
prestan mayor crédito. A lo sumo, reconocen que
es una mujer valiente, pero, a continuación,
añaden: es demasiado radical, al rechazar el
camino de una interpretación más amable del
Corán no ayuda a hacer avanzar la condición de
las mujeres. En definitiva, está demasiado
influida por su propia experiencia personal, una
joven somalí, con estricta educación islámica,
que sufrió la ablación y que estuvo a punto de
ser casada con un primo al que no conocía.
Cualquiera que lea
este libro comprenderá enseguida que se trata de
descalificaciones vergonzosas, probablemente de
quienes en el fondo creen que por ser una mujer
musulmana no tiene capacidad para discutir de
temas tan profundos, dignos de sabios islámicos
y de intelectuales, éstos sí hombres y mujeres,
occidentales. Resulta que Ayaan Hirsi Ali es una
mujer inteligente, culta y educada, licenciada
en Ciencias Políticas por la Universidad de
Leiden y perfectamente capaz de debatir sobre lo
que habla: el islam.
Hirsi Ali está
harta, con toda razón, de occidentales empeñados
en fomentar y en financiar la educación
religiosa de los inmigrantes musulmanes y de sus
hijos. Quiere que Occidente ayude a quienes
preconizan que el islam necesita de una
Ilustración, capaz de dejar las creencias
religiosas en el ámbito privado, a quienes
luchan por la reforma de esas sociedades. "Mi
crítica a la fe y la cultura islámica se percibe
como dura, ofensiva e hiriente, pero la posición
de los relativistas culturales es, de hecho, más
dura, más ofensiva y más hiriente. Se sienten
superiores y en un proceso de diálogo tratan a
los musulmanes no como sus iguales, sino como
’el otro’ que debe ser respetado. Y nos
abandonan a nuestra suerte a los musulmanes que
hemos atendido la llamada de nuestro espíritu
cívico".
A Ayaan Hirsi le
subleva que se aliente el atraso de los
musulmanes como una cuestión de derechos. Para
ella, la experiencia de la propia identidad y el
reconocimiento del pluralismo sólo son posibles
cuando los derechos del individuo están
garantizados. Y eso no sucede en la inmensa
mayoría de las sociedades islámicas. ¿Por qué?
"Porque estamos saturados de fe y de
superstición". Hirsi, que consiguió asilo en
Holanda y que trabajó durante años con
inmigrantes, asegura que los miles de musulmanes
que llegan a Europa tienen problemas para
adaptar su mentalidad a la vida occidental, pero
que una cosa es entender esa dificultad y otra
estimularles a seguir con sus valores y
tradiciones. "Hay que ofrecer a los musulmanes
aquello que en su propia cultura les falta:
dignidad como personas".
Ayaan Hirsi cree
que el islam actual no es compatible con las
exigencias del Estado de derecho occidental,
porque es una religión, y una cultura, basada en
el sometimiento a la voluntad de Dios, que
fomenta el fatalismo y la pasividad. "Bush y
Blair deberían evitar declaraciones como que el
islam está secuestrado por una minoría
terrorista. El islam está secuestrado por sí
mismo. Sería más útil que mostraran lo que
ocurre en Arabia Saudí". Para la escritora
somalí la obligación de Occidente es dar un
entorno seguro a los voltaires del islam, no
aceptar unas enseñanzas que son incompatibles
con la defensa de la libertad, como son la
cultura de la vergüenza o la obediencia
jerárquica. Hay que admitir la interacción entre
el retraso socioeconómico y los factores
culturales, o el islam no podrá avanzar. Y eso
es precisamente lo que falla en el mundo
musulmán, bajo la mirada complaciente y racista
de Occidente.
Nota.- Para profundizar en estas u otras
cuestiones análogas muestro la obra de mi eximio paisano
Josep Ferrater i
Mora,
"Diccionario de Filosofía", obra aún incomparable pese a los muchos años
transcurridos desde su primera publicación.
Hobbes
El hombre
un lobo
para el hombre
Transmutación de todos los valores
(
Nietzsche)
:
predicamos una imposible moral judeo-cristiana-socialista-comunista, pero
vivimos de acuerdo con la única moral posible, la Ley de la
Jungla. Porque la primera es una utopía, absurda por impracticable,
por ser contraria a las leyes de la vida, tal como nos enseña la
Biología. Y esta impracticabilidad causa frustración y sentimiento
de culpa
( I)
en todos los que hemos fracasado al intentar practicarla. Como
ocurriría con una moral contraria a la ley de la gravedad
(I)
La imposibilidad
de cumplir fielmente una moral que existe desde hace dos mil años, unos
preceptos morales que creemos que las demás personas son capaces de cumplir
sinceramente, nos induce a pensar que si a nosotros nos resulta imposible es
por alguna corrupción insuperable en el fondo más íntimo de nuestro ser. Por lo que nos refugiamos en la hipocresía, la mentira, el
engaño, para que las demás personas no adviertan esta corrupción y no nos
aparten o menosprecien.
Como temía el rey con
los tres hombres burladores que "fizieron vn paño· en
" Libro de los
enxiemplos del conde Lucanor et de Patronio", obra del Infante Don Juan
Manuel (1282-1349)