Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Entrevista de Eduardo
Mazo a Manuel Sánchez Montalbán
- ¿Por qué corrompe siempre el
poder?
- Porque convoca el triste riesgo de
ser más que nadie.
En el Tratado político–religioso se ve claramente
reflejado su pensamiento filosófico. Para Spinoza el problema
religioso y el problema político son dos aspectos de un mismo
problema. Para él hay que eliminar el miedo y el odio, todo ello
a través de la razón, así proclama la “libertad de filosofar”.
Con estos pilares empieza a hacer una durísima crítica de la
asociación religión-política. Sus principales argumentos se
basan en desmontar el misterio de las religiones. Para Spinoza
la Biblia estaba llena de errores y contradicciones, denostando
su carácter divino, pues estaba claro que había sido escrito por
hombres. Habla de lo absurdo de la idea de un Dios perfecto,
razonando curiosas reflexiones como que si Dios buscaba un fin,
es que no era perfecto, pues necesitaba algo que no posee.
También hace hincapié en lo absurdo de la idea de la “Creación”.
Además, critica duramente las religiones por su ineficacia para
resolver los problemas humanos. Añade a su crítica que las
religiones se han convertido en una forma autómata de practicar
el entendimiento de Dios. Para Spinoza la única y mejor forma es
la razón y reflexión interna e individual para llegar al
conocimiento de Dios (=Naturaleza).
Reitera constantemente que los hombres deben ser juzgados por
sus hechos, tal y como dice literalmente: “Llegué finalmente a
esta consecuencia, que hay que dejar a cada cual la libertad de
su juicio, y los poderes de entender los principios de la
religión como le plazca, y juzgar sólo la piedad o la impiedad
de cada uno según sus obras”.
Es precisamente en el Tratado político en donde
intenta definir un modelo político, de hecho, el título completo
del tratado era: “Tratado con el que se demuestra de qué manera
debe instituirse una sociedad en la que el Gobierno monárquico
está en vigor, al igual que en aquella en la que gobiernan los
grandes, para que no degenere en tiranía, y para que la paz y la
libertad de los ciudadanos sigan siendo inviolables”.
Con esto no deja de expresar en el plano político su sistema
filosófico, pues considera que el hombre sólo puede ser libre en
una colectividad que se lo garantice. Así declara que el mejor
estado es aquel que garantice la seguridad y la paz. Su mundo
ideal sería una comunidad armoniosa, nacionales o
internacionales, donde la fuerza no sea más que la expresión del
derecho. Habla también en este tratado de la libertad,
imprescindible para el desarrollo del individuo: “Demostré que
nadie está obligado, según el derecho natural, a vivir a gusto
de otro, sino que cada uno es protector nato de su propia
libertad”.
Declara abiertamente que los problemas políticos y sociales
deben solucionarse de forma científica, considerando a los seres
humanos como seres naturales, y no basarlo en condiciones
ideales o morales, que sólo interpretan un pensamiento
apasionado y subjetivo.
En coincidencia con muchas de las ideas de Hobbes, plantea que
el hombre siempre busca la libertad y su conservación, es decir,
la paz y la seguridad. Así, para evitar la guerra de todos
contra todos, la solución es la creación de un poder superior, a
través de la obediencia y el consenso político, evitando con
esto males mayores.
Hay también diferencias entre la forma política de Hobbes
(Absolutismo) y Spinoza, que prefiere la Democracia (tal y como
se entendía en el s. XVII).
Nota.- Para profundizar en estas u otras
cuestiones análogas muestro la obra de mi eximio paisano
Josep Ferrater i
Mora,
"Diccionario de Filosofía", obra aún incomparable pese a los muchos años
transcurridos desde su primera publicación.
Hobbes
El hombre
un lobo
para el hombre
Transmutación de todos los valores
(
Nietzsche)
:
predicamos una imposible moral judeo-cristiana-socialista-comunista, pero
vivimos de acuerdo con la única moral posible, la Ley de la
Jungla. Porque la primera es una utopía, absurda por impracticable,
por ser contraria a las leyes de la vida, tal como nos enseña la
Biología. Y esta impracticabilidad causa frustración y sentimiento
de culpa
( I)
en todos los que hemos fracasado al intentar practicarla. Como
ocurriría con una moral contraria a la ley de la gravedad
(I)
La imposibilidad
de cumplir fielmente una moral que existe desde hace dos mil años, unos
preceptos morales que creemos que las demás personas son capaces de cumplir
sinceramente, nos induce a pensar que si a nosotros nos resulta imposible es
por alguna corrupción insuperable en el fondo más íntimo de nuestro ser. Por lo que nos refugiamos en la hipocresía, la mentira, el
engaño, para que las demás personas no adviertan esta corrupción y no nos
aparten o menosprecien.
Como temía el rey con
los tres hombres burladores que "fizieron vn paño· en
" Libro de los
enxiemplos del conde Lucanor et de Patronio", obra del Infante Don Juan
Manuel (1282-1349)