Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Entrevista de Eduardo
Mazo a Manuel Sánchez Montalbán
- ¿Por qué corrompe siempre el
poder?
- Porque convoca el triste riesgo de
ser más que nadie.
Por un ateísmo racional, de Michael Shermer
Desde
el cambio de milenio, ha surgido una nueva militancia entre los escépticos
religiosos como una respuesta a tres amenazas a la ciencia y a la libertad:
(1) los ataques contra la evolución en la educación y la investigación en
células madre; (2) roturas en la barrera de separación entre la iglesia y el
estado que ha llevado a las preferencias políticas de unas fes sobre otras;
y (3) el terrorismo fundamentalista aquí y en el extranjero. Entre los
muchos patrones de medida disponibles para dar razón de este movimiento
escéptico está el ascenso de cuatro libros a las alturas de agosto de la
lista de superventas de The New York Times —de Sam Harris la Carta a una
nación cristiana (Knopf, 2006), de Daniel Dennett Romper el hechizo. La
religión como un fenómeno natural (Viking, 2006), de Christopher Hitchens
Dios no es bueno (Hachette Book Group, 2007) y de Richard Dawkins El
espejismo de Dios (Houghton Mifflin, 2006)— que en conjunto, en la siempre
aguda prosa de Dawkins, "elevan la atención hacia el hecho de que ser ateo
es una aspiración realista, así como valiosa y espléndida. Puedes ser un
ateo feliz, equilibrado, moral e intelectualmente pleno". Amén, hermano.
Siempre que las creencias religiosas entran en conflicto con hechos
científicos o violan los principios de la libertad política, hemos de
responder con el aplomo adecuado. Sin embargo, debemos cuidarnos mucho de la
exuberancia irracional. Sugiero que elevemos nuestras conciencias un piso
más alto debido a las siguientes razones:
1. Los movimientos anti-algo fallarán por sí mismos. Los ateos no
pueden definirse simplemente por lo que no creen. Como el economista
austriaco Ludwig von Mises (1881-1973) amonestaba a sus amigos anti-comunistas
en la década de 1950: "Un movimiento anti-algo muestra una actitud puramente
negativa. No tiene ninguna oportunidad de obtener el éxito. Sus apasionadas
diatribas terminan por publicitar virtualmente el programa que pretendían
atacar. La gente debe luchar por algo que quiera lograr, no simplemente para
rechazar un mal, no importa cuán malo sea".
2. Las afirmaciones positivas son necesarias. Un icono de la ciencia
y la razón como Charles Darwin (1809-1882) sugirió : "Me parece (con razón o
sin ella) que los argumentos directos contra el cristianismo y el teísmo
difícilmente producirían algún efecto en el público; y que la libertad de
pensamiento se promueve mejor a través de la iluminación gradual de las
mentes de los hombres que sigue al avance de la ciencia. Por ello siempre ha
sido mi norma evitar escribir sobre la religión y me he confinado a la
ciencia".
3. Más que pretenderse racionales, lo decisivo es comportarse
racionalmente. Si nuestra meta es elevar la conciencia de la gente hacia
las maravillas de la ciencia y el poder de la razón, entonces debemos
aplicar la ciencia y la razón a nuestras propias acciones. Es irracional
asumir una actitud condescendiente u hostil hacia la religión, puesto que al
hacerlo virtualmente garantizamos que la gente religiosa responderá de la
misma manera. Así como Carl Sagan (1934-1996) prevenía en su conferencia de
1987 La carga del escepticismo: "Puedes adquirir un hábito de pensamiento en
el que disfrutes de burlarte de todos aquellos que no ven las cosas tan
claramente como tú. Debemos estar cuidadosamente en guardia contra esto".
4. La regla de oro es simétrica. En palabras de quien más elevó las
conciencias durante el siglo XX, Martin Luther King, Jr. (1929-1968), en su
discurso épico, Tuve un Sueño: "En el proceso de ganar nuestro justo y
legítimo lugar, no debemos ser culpables de actos erróneos o injustos. No
busquemos satisfacer nuestra sed de libertad al bebiendo de la copa de la
amargura y el odio. Debemos conducir por siempre nuestra lucha en el elevado
plano de la dignidad y la disciplina". Si los ateos no quieren que los
teístas los prejuzguen bajo una luz negativa, entonces ellos no deben hacer
eso mismo a los teístas.
5. Promover la libertad de creer y de descreer. Un principio moral
más elevado que se aplica por igual a la ciencia y la religión es la
libertad de pensar, creer y actuar como elijamos, en tanto que nuestros
pensamientos, creencias y acciones no transgredan la igual libertad de los
otros. En tanto que la religión no amenace a la ciencia y a la libertad,
debemos ser respetuosos y tolerantes, puesto que nuestra libertad de
no-creer está inextricablemente vinculada a la libertad de otros para creer.
Como King lo hizo notar, además: "La maravillosa militancia nueva que ha
desbordado a la comunidad negra no debe llevarnos a desconfiar de toda la
gente blanca, pues muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su
presencia aquí hoy, se han dado cuenta de que su destino está atado al
nuestro. Y se han dado cuenta de que su libertad está inextricablmente
vinculada a la nuestra".
El ateismo racional valora las verdades de la ciencia y el poder de la
razón, pero el principio de la libertad está por encima, tanto de la
ciencia, como de la religión.
Michael Shermer
Nota.- Para profundizar en estas u otras
cuestiones análogas muestro la obra de mi eximio paisano
Josep Ferrater i
Mora,
"Diccionario de Filosofía", obra aún incomparable pese a los muchos años
transcurridos desde su primera publicación.
Hobbes
El hombre
un lobo
para el hombre
Transmutación de todos los valores
(
Nietzsche)
:
predicamos una imposible moral judeo-cristiana-socialista-comunista, pero
vivimos de acuerdo con la única moral posible, la Ley de la
Jungla. Porque la primera es una utopía, absurda por impracticable,
por ser contraria a las leyes de la vida, tal como nos enseña la
Biología. Y esta impracticabilidad causa frustración y sentimiento
de culpa
( I)
en todos los que hemos fracasado al intentar practicarla. Como
ocurriría con una moral contraria a la ley de la gravedad
(I)
La imposibilidad
de cumplir fielmente una moral que existe desde hace dos mil años, unos
preceptos morales que creemos que las demás personas son capaces de cumplir
sinceramente, nos induce a pensar que si a nosotros nos resulta imposible es
por alguna corrupción insuperable en el fondo más íntimo de nuestro ser. Por lo que nos refugiamos en la hipocresía, la mentira, el
engaño, para que las demás personas no adviertan esta corrupción y no nos
aparten o menosprecien.
Como temía el rey con
los tres hombres burladores que "fizieron vn paño· en
" Libro de los
enxiemplos del conde Lucanor et de Patronio", obra del Infante Don Juan
Manuel (1282-1349)