Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Entrevista de Eduardo
Mazo a Manuel Sánchez Montalbán
- ¿Por qué corrompe siempre el
poder?
- Porque convoca el triste riesgo de
ser más que nadie.
LO ABSURDO DE LA VIDA CRISTIANA
Prof. Michael Martin
Los
apologistas cristianos han argumentado que la vida es absurda sin el Dios
cristiano (1). He mostrado en otros lados que los intentos de hacer ver el
ateísmo como algo dedicado a lo absurdo de la vida no tiene fundamentos (2).
Pero los apologistas también asumen sin argumento que si el cristianismo es
aceptado, la vida no es absurda. ¿Es esto así? En este papel yo diría que
no. Al retar esta opinión no sólo utilizaré nuevos argumentos sino emplearé
argumentos no teistas de diversas maneras. El fin de mi discusión será que,
cualquiera que sea el caso del ateísmo, la vida cristiana es absurda.
El significado de absurdo.
¿Qué significa suponer que la vida es absurda? Comencemos con la definición
del diccionario. Según el American Heritage Dictionary el significado
principal del término en inglés “absurd” cuando es usado como adjetivo es
“ridículamente incongruente o irrazonable.” Así que en este sentido, decir
que la vida es absurda es decir que la vida es ridiculamente incongruente e
irrazonable.
Sin embargo, los filósofos han construido versiones más elaboradas de lo
absurdo. Por ejemplo, Albert Camus (3) mantuvo que lo absurdo de la
existencia humana está en función de dos cosas: las expectativas de los
seres humanos y la realidad que encuentran. Los seres humanos esperan vivir
en un mundo que es racional y unificado. Esta tensión entre expectativas y
realidad genera lo absurdo de la existencia. Las propias expectativas de
Camus de que el mundo fuera racional y unificado eran altas. Así, él
sostiene que:
Si el hombre viera que el universo así como él puede amar y sufrir, se
reconciliaría. Si el pensamiento descubre en los fenómenos relaciones
eternas capaces de unirse en un solo principio, entonces viviría un goce
intelectual tal que el mito de los benditos sería meramente una imitación
ridícula. Esa nostalgia por la unidad, este apetito por lo absoluto ilustra
el impulso esencial del drama humano. Sin embargo, la existencia de esa
nostalgia no implica que vaya a ser satisfecha inmediatamente. Para ello hay
que construir un puente que una al deseo con la conquista. Coincidimos con
Parménides en cuanto a la realidad del Úno (lo que pueda ser), cuando cae en
la ridícula contradicción de una mente que coincide con una unidad total
tratando de probar por ello su propia diferencia y diversidad (4).
En este pasaje Camus parecía afirmar que hay por lo menos tres diferentes
aspectos en que el universo decepciona a la expectativa humana (5). Primero,
no es una criatura sensible que pueda amar y sufrir. Además, no podemos
sumar todo lo que descubrimos sobre la realidad en un mismo principio. Y
finalmente, queremos que el universo sea parmenidiano y aún así nos damos
cuenta de que nuestras mentes no son parte del Úno.
Thomas Nagel ha dado distintas razones de lo absurdo de la existencia humana
(6). Ha argumentado que la percepción de lo absurdo viene de “la colisión
entre la seriedad con que tomamos nuestras vidas y la posibilidad perpetua
de considerar todo lo que consideramos serio como arbitrario, o abierto a la
duda (7).” Aunque como seres humanos tomamos en serio nuestras vidas, es
posible tomar otro punto para ver mejor las cosas, fuera de nosotros. A
diferencia de los animales y las cosas inanimadas, trascendemos nuestra
propia perspectiva limitada y vemos nuestras vidas en una perspectiva
eterna.. Desde esta perspectiva, dice Nagel, todo lo que hacemos parece ser
arbitrario. Aún así esta habilidad de poder tener esta perspectiva no nos
desanima y “ahí yace lo absurdo: no en el hecho de que tal visión externa se
pueda quitar, sino en el hecho de que nosotros la podemos tener sin dejar de
ser personas cuyas preocupaciones primordiales son tomadas tan a la
ligera(8).”
Lo absurdo
de la vida cristiana
¿Es la vida absurda -de acuerdo al significado del diccionario,
ridículamente incongruente e irrazonable- si el cristianismo es aceptado? Me
parece que la respuesta es ‘sí’ en función a criterios críticos al
cristianismo. Vivir la vida de uno como cristiano está llena de
incongruencias, entre las cuales están:
1. No hay una versión cristiana consistente de cómo los humanos -se supone-
deben ser salvados, aunque ésta sea su práctica más urgente. Es absurdo que
el fin del cristianismo sea la salvación humana y aún así la doctrina
cristiana no explique claramente cómo debe ser hecho. En realidad, existen
por lo menos cuatro ideas conflictivas de cómo salvarse sugeridas por los
credos, los evangelios y las epístolas de Pablo (9). La primera, presentada
en los evangelios sinópticos, es que uno es salvado al seguir un estricto
código ético que va más allá de las leyes judías. El segundo, el cual
también está presentado en los evangelios sinópticos, es el que uno se salva
al hacer grandes sacrificios al seguir a Jesús. El tercero, establecido
tanto por Pablo como por Juan, es que uno se salva al tener fe en Jesús.
Pablo parece suponer que esto es suficiente y necesario sólo para los que
nacieron después de la llegada de Cristo. El cuarto, sugerido en las cartas
de Pablo, es que uno pudo haber sido salvado antes de que llegara Cristo al
seguir las leyes judías. El primero, segundo y cuarto camino hacia la
salvación implican trabajar para conseguirla, mientras en el tercero se
necesita únicamente la fe. Ciertamente el tercer camino es el más comúnmente
asociado con la cristiandad. Sin embargo, no queda claro qué se necesita
además de creer. Aún cuando uno se concentre sólo en la dimensión cognitiva
de la fe existen puntos no muy claros. Los credos parece que demandan el
tipo de creencia que define la cristiandad ortodoxa, es decir, todo, desde
el nacimiento virgen hasta la Segunda Llegada, de la resurección a la
encarnación. Por otro lado, Juan sólo parece pedir creer en la encarnación
mientras que Pablo en la resurrección. Ni Pablo ni Juan exigen creer en el
nacimiento virgen o en la Trinidad.
2. Existe una seria incongruencia entre el típico deseo del cristiano de ir
al cielo y la injusticia sin sentido de la que se habla. En primer lugar, la
noción de la existencia humana en el cielo —ya sea en cuerpo o sin él— es
conceptualmente ininteligible. Segundo, sigue siendo un misterio cómo los
habitantes del cielo puedan tener libre voluntad y presumiblemente no tener
equívocos morales. Tercero, la tesis del anti-universalismo de que no todos
serán salvados es injusta, dados los requerimientos no claros para salvarse,
donde el universalismo parece no tener sentido. Y finalmente, muchos de los
pasajes en la Biblia que se refieren al cielo lo describen como un lugar
donde hay guerra, sufrimiento, violencia, inequidades sociales e injusticia
social(10). Esto, a pesar del hecho de que ir al cielo es el objetivo
principal de la vida cristiana y que se sostiene como el fin de un deseo
infinito. La idea del cielo es profundamente problemática tanto conceptual
como éticamente(11).
3. Otra incongruencia es que la teoría de la ética cristiana que se
encuentra en el Nuevo Testamento parece irrelevante o indefendible para
muchas personas moralmente sensibles, incluyendo muchos cristianos
contemporáneos. Aún así esta teoría se supone es la base de la vida moral
cristiana. Las promesas de Jesús de otro mundo, su rigidez, su demanda de
obediencia ciega, su vengatividad, sus trucos para seguirlo no sólo son
moralmente inaceptables sino contradicen la afirmación de que él es
moralmente perfecto(12). Más aún, su aprobación tácita de la esclavitud y
sus confusas enseñanzas sobre la pobreza hacen de Jesús un inapropiado
modelo ético.
Consideremos la esclavitud con mayor detalle. Aunque su práctica era común
en el propio mundo de Jesús, no existe evidencia de que la criticara. Como
Morton Smith afirma:
Había un enorme número de esclavos del emperador y del Estado romano; el
Templo de Jerusalén era dueño de esclavos; los altos mands sacerdotales
tenían esclavos (uno de ellos perdió una oreja en el arresto de Jesús);
todos los ricos y casi toda la clase media poseía esclavos. Hasta donde nos
han dicho, Jesús nunca atacó esta práctica. Tomó las cosas como eran y
moldeó sus enseñanzas según esto. De la manera en que Jesús presentaba las
cosas, el principal problema de los esclavos no era liberarse, sino ganar la
adoración de su amo. Parece que hubo revueltas de esclavos en Palestina y en
Jordania durante la juventud de Jesús (Josephus, Bellum 2:55-56); un líder
de esa revuelta que hiciera milagros hubiera atraído a muchas personas. Si
Jesús hubiera denunciado la esclavitud o prometido la liberación de los
esclavos, seguramente hubiéramos oído de esto. No oímos nada, así que lo más
probable es que nunca haya dicho nada(13).
Además, si Jesús se hubiera opuesto a la esclavitud, lo más probable es
que sus primeros seguidores hubieran continuado sus enseñanzas sobre el
asunto. Sin embargo, Pablo (1Cor. 7:21,24) y otros escritores cristianos les
dijeron a los cristianos que continuaran con la esclavitud (14). Es absurdo
entonces para alguien que tácitamente aprobó la esclavitud representar el
ideal moral cristiano.
Aún si pasamos por alto estos problemas y nos concentramos en lo que es
considerado por muchos la esencia de las enseñanzas de Jesús,
específicamente, el mandamiento ‘Ama a tu prójimo’, existen problemas. La
falta de claridad del mandamiento le permite ser interpretado de distintas
maneras, algunas tienen implicaciones inaceptables y otras son tan vagas que
es imposible diferenciar lo que este mandamiento implica. Por lo que es
absurdo que el mandamiento ético por excelencia del cristianismo tenga
tantos problemas.
4. Otra incongruencia es que no existe una teoría plausible de la
resurrección; esto es, el por qué Jesús encarnó, murió en la cruz y resucitó
(15). Aún así, sin esto la visión cristiana no tiene sentido y por ende la
encarnación, muerte y resurrección no tienen razón de ser. Todas las teorías
importantes de la resurrección tienen serios problemas. En particular,
fallan en explicar porqué Dios sacrificó a su hijo para la salvación de los
pecadores o hacen ver el sacrificio como algo arbitrario y sin sentido. Por
lo tanto, no aportan una explicación adecuada de la encarnación, muerte y
resurrección de Jesús. Para ilustrar más, pondré a su consideración una de
estas posiciones: la teoría del rescate, la cual, durante aproximadamente
los primeros mil años de la historia cristiana, fue la teoría más popular de
la resurrección.
Nota.- Para profundizar en estas u otras
cuestiones análogas muestro la obra de mi eximio paisano
Josep Ferrater i
Mora,
"Diccionario de Filosofía", obra aún incomparable pese a los muchos años
transcurridos desde su primera publicación.
Hobbes
El hombre
un lobo
para el hombre
Transmutación de todos los valores
(
Nietzsche)
:
predicamos una imposible moral judeo-cristiana-socialista-comunista, pero
vivimos de acuerdo con la única moral posible, la Ley de la
Jungla. Porque la primera es una utopía, absurda por impracticable,
por ser contraria a las leyes de la vida, tal como nos enseña la
Biología. Y esta impracticabilidad causa frustración y sentimiento
de culpa
( I)
en todos los que hemos fracasado al intentar practicarla. Como
ocurriría con una moral contraria a la ley de la gravedad
(I)
La imposibilidad
de cumplir fielmente una moral que existe desde hace dos mil años, unos
preceptos morales que creemos que las demás personas son capaces de cumplir
sinceramente, nos induce a pensar que si a nosotros nos resulta imposible es
por alguna corrupción insuperable en el fondo más íntimo de nuestro ser. Por lo que nos refugiamos en la hipocresía, la mentira, el
engaño, para que las demás personas no adviertan esta corrupción y no nos
aparten o menosprecien.
Como temía el rey con
los tres hombres burladores que "fizieron vn paño· en
" Libro de los
enxiemplos del conde Lucanor et de Patronio", obra del Infante Don Juan
Manuel (1282-1349)