Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Entrevista de Eduardo
Mazo a Manuel Sánchez Montalbán
- ¿Por qué corrompe siempre el
poder?
- Porque convoca el triste riesgo de
ser más que nadie.
Por Yolanda Monge
Es una flor extraña. Tiene a Somalia en las
raíces y a Holanda en sus pensamientos. Escapó de un matrimonio
arreglado, sufrió una ablación. Se convirtió en diputada y está
amenazada de muerte por defender a las mujeres musulmanas. Aún así, se
siente privilegiada.
Sentí que me estaba convirtiendo en una apóstata
tras el 9-11. Todas las declaraciones que Osama Bin Laden y su gente
citaron del Corán para justificar los atentados, las busqué, y ahí
estaban. Bin Laden citaba verdaderamente las aleyas de nuestro texto
sagrado. "¡No es posible!", pensé. Pero lo era, ¡allí estaban!
El rechazo fue algo natural. Más tarde leí un
libro, un libro que sabía que no me hacía falta leer porque yo ya había
roto con Dios: "El Manifiesto Ateo". Antes de llegar a la cuarta página,
sabía que había echado a Dios de mi vida. Me había vuelto atea. Lo
descubrí estando de vacaciones en Grecia, y como no tenía nadie a quien
decírselo, me miré en el espejo y me dije: "No creo en Dios". Hablé muy
despacio, en somalí. Y me sentí bien, no experimenté ningún dolor, sino
una gran claridad.
La perspectiva de abrasarme en el infierno
desapareció, mi horizonte se hizo muy amplio. Dios, Satán... Todo era
producto de la imaginación. A partir de ese momento, iba a pisar con
aplomo el suelo bajo mis pies y a orientarme a través de la razón y mi
amor propio. Mi brújula moral estaba en mi interior, en absoluto en las
páginas de un libro sagrado.
El holandés Pim Fortuyn, asesinado por motivos políticos,
dijo que el Islam era retrógrado.
Según el Informe de Desarrollo Humano Árabe de
Naciones Unidas, si se mide a la luz de tres criterios (libertad
política, educación y condición de la mujer), lo que dijo Fortuyn no es
una opinión, es un hecho.
¿Qué piensa usted del Islam?
Siento que el Islam se halla en una crisis
verdaderamente terrible en todo el mundo. Está llamado a desaparecer.
¿Sabe que el mayor número de muertes en el mundo se producen entre
musulmanes? ¿De verdad algún musulmán puede seguir ignorando el choque
entre la razón y nuestra religión?
Durante siglos nos hemos comportado como si el
conocimiento estuviera en el Corán. Nos hemos negado a cuestionar, nos
hemos negado a progresar. Nos hemos ocultado de la razón durante tanto,
tanto, tanto tiempo, porque éramos incapaces de afrontar la necesidad de
integrarla a nuestras creencias.
¿Son los derechos humanos, el progreso y los
derechos de la mujer ajenos al Islam? Al declarar infalible a nuestro
profeta y no permitirnos dudar de él, los musulmanes establecimos una
tiranía estática. Hemos fosilizado la perspectiva moral de millones de
personas con la mentalidad del desierto árabe propia del siglo VII.
No sólo éramos sirvientes fieles de Alá, sino
también sus esclavos. Las sociedades islámicas tienen que enfrentarse a
los mismos problemas que la cristiandad antes de la Ilustración. Yo no
tengo nada contra la religión como fuente de consolación, pero rechazo
la religión como forma de vida.
¿Cree que pueda haber un Islam moderado?
La gente dice que los valores del Islam son la
compasión, la tolerancia y la libertad. Yo observo la realidad, las
culturas y los gobiernos, y veo que eso, lisa y llanamente, no es así.
En Occidente, muchos aceptan ese tipo de
aseveraciones porque han aprendido a valorar las religiones o las
culturas de un modo no demasiado crítico por miedo a que les llamen
racistas.
Lo peor que se le puede decir a un holandés es
que es racista. Su pasado colonizador, el apartheid en Sudáfrica... Para
que nunca les puedan llamar racistas, no cuestionan la inmigración, ni
siquiera cuando ésta socava los valores de Occidente.
Me produce mucha risa la Alianza de
Civilizaciones del presidente Zapatero. ¿Es civilización provocar un
sufrimiento intolerable a las mujeres, señor Zapatero? ¿Es civilización
violar los derechos humanos haciendo de las esposas, las hijas, una
propiedad? ¿Es civilización la corrupción moral de los países islámicos?
El Islam necesita un Voltaire.
Como se necesita el aire. Ojalá que se encuentre
entre los 15 millones de musulmanes que viven en Occidente.
EL MIEDO
Donde yo nací, y en toda África, la muerte está
en cada esquina... soldados y torturadores se la pueden arrebatar a
cualquiera en cualquier momento.
Nota.- Para profundizar en estas u otras
cuestiones análogas muestro la obra de mi eximio paisano
Josep Ferrater i
Mora,
"Diccionario de Filosofía", obra aún incomparable pese a los muchos años
transcurridos desde su primera publicación.
Hobbes
El hombre
un lobo
para el hombre
Transmutación de todos los valores
(
Nietzsche)
:
predicamos una imposible moral judeo-cristiana-socialista-comunista, pero
vivimos de acuerdo con la única moral posible, la Ley de la
Jungla. Porque la primera es una utopía, absurda por impracticable,
por ser contraria a las leyes de la vida, tal como nos enseña la
Biología. Y esta impracticabilidad causa frustración y sentimiento
de culpa
( I)
en todos los que hemos fracasado al intentar practicarla. Como
ocurriría con una moral contraria a la ley de la gravedad
(I)
La imposibilidad
de cumplir fielmente una moral que existe desde hace dos mil años, unos
preceptos morales que creemos que las demás personas son capaces de cumplir
sinceramente, nos induce a pensar que si a nosotros nos resulta imposible es
por alguna corrupción insuperable en el fondo más íntimo de nuestro ser. Por lo que nos refugiamos en la hipocresía, la mentira, el
engaño, para que las demás personas no adviertan esta corrupción y no nos
aparten o menosprecien.
Como temía el rey con
los tres hombres burladores que "fizieron vn paño· en
" Libro de los
enxiemplos del conde Lucanor et de Patronio", obra del Infante Don Juan
Manuel (1282-1349)