Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Entrevista de Eduardo
Mazo a Manuel Sánchez Montalbán
- ¿Por qué corrompe siempre el
poder?
- Porque convoca el triste riesgo de
ser más que nadie.
Dilema de
Epicuro
¿Dios está dispuesto a prevenir la
maldad pero no puede? entonces no es omnipotente.
¿No está dispuesto
a prevenir la maldad, aunque podría hacerlo? entonces es perverso.
¿Está dispuesto a prevenirla y además puede hacerlo? si es así, ¿por qué hay
maldad en el mundo?
¿No será que no
está dispuesto a prevenirla ni tampoco puede hacerlo? entonces, ¿para qué lo
llamamos Dios?.
El argumento del mal de Epicuro para probar la
inexistencia de Dios
Otro famoso argumento
utilizado por muchos filósofos (Leibniz o Hume) es el llamado
argumento del mal de Epicuro pues se le atribuye al pensador
hedonista. En rigor, no es una demostración de la
inexistencia
de Dios ya que en ningún momento concluye en la no existencia de
éste, simplemente pone en duda la compatibilidad de ciertas
afirmaciones. Vendría a decir algo así:
Ante el hecho de que
existe el mal (o el sufrimiento) en el mundo y Dios permite que siga
existiendo se dice:
1. O Dios quiso eliminar el mal y no
pudo. Entonces Dios no es omnipotente. Con rigor no
podemos decir que Dios no exista, simplemente habría que negar su
omnipotencia.
2. O Dios pudo eliminar el mal y no
quiso. Entonces Dios no tiene una bondad infinita.
No podemos decir que Dios no exista, simplemente habría que negar su
bondad. Dios sería también malvado.
3. O Dios ni quiso ni pudo.
Dios ni es omnipotente ni es bondadoso.
4. O Dios quiso y pudo.
Este es el caso que da más juego. Es posible que Dios ya ha
tomado medidas contra el mal en el mundo y nosotros no lo sepamos.
Sólo en este caso se compatibilizan mal en el mundo, omnipotencia y
bondad infinita, si bien a cambio de renunciar a nuestra verdad
sobre la percepción del mal en el mundo, lo cual ya da píe a
especular mucho. Luego lo veremos mejor.
¿Con qué argumentos
se defienden los creyentes ante tales acusaciones? Veamos algunos:
1. Dios no es el responsable directo
del mal en el mundo, ya que el mal no tiene entidad
ontológica siendo solamente ausencia de bien.
Este argumento no es
más que decir lo mismo de otra manera. Al ser Dios el creador del
mundo, pudo haberlo creado sin que pudiera darse de la ausencia de
bien. Si Dios creó el mundo en su totalidad y es omnipotente, es el
responsable de todo mal que en él ocurra.
2. Los culpables del mal son los
hombres y no Dios. Nosotros somos los que hacemos el
mal pues Dios nos hizo libres para elegir entre el bien y el mal o,
con más precisión, para hacer el bien o dejar de hacerlo.
En
muchas ocasiones el hombre no es responsable del sufrimiento. Una
epidemia o un desastre natural pueden causar mucho sufrimiento sin
que el hombre tenga directamente la culpa. Si Dios es omnipotente y
sumamente bueno podría evitar tales catástrofes.
3. Santo Tomás contestaba que había pensar de
otra manera: no comenzar por el mal en el mundo para concluir
que no hay Dios, sino comenzar por Dios y, a partir de hay razonar.
Él decía que si hay mal, Dios existe. Ya que si hay
mal es porque hay bien y Dios es la causa del bien, el hecho de que
exista mal es una prueba de que Dios existe.
Sí, esto es enunciar
el problema de otro modo pero presuponiendo como premisa que Dios
causa el bien (podría ser que el bien lo causen exclusivamente los
hombres al no existir Dios) e ignorando las otras: Dios es
omnipotente y sumamente bueno. Este argumento no resuelve nada.
4. No tenemos una concepción correcta
de lo que es el bien y el mal. Los filósofos no han
llegado a un acuerdo para definir lo que es el bien o lo bueno, por
lo tanto no tenemos herramientas para juzgar las acciones de Dios,
aún más cuando presuponemos que es infinitamente sabio. Nuestra
inteligencia es tan sumamente inferior a la de Dios que es ya una
presunción intentar comprender y, aún peor, juzgar sus actos. Ya
decía Santo Tomás de Aquino que los efectos de la creación son
inadecuados en virtud a la causa. Dios es infinitamente más listo
que nosotros, no pretendamos comprenderlo. ¿Podría una cucaracha
comprender el mundo de los humanos?
Este es el mejor
argumento (no obstante, los creyentes siempre acaban por
apelar o a su fe o a la inescrutabilidad de los caminos del Señor)
que no es más que adoptar el caso 4 del argumento de Epicuro. Los
cristianos dicen que Dios ya tomó medidas contra el mal, pero no
como nosotros las esperábamos (eliminando el mal ipso facto), sino
enviando a su hijo a que muriera por nosotros.
Yo personalmente
apuesto por esta última argumentación.
No tenemos demasiado claro qué es el mal ni el bien,
además de que me parece poco lógico atribuir intencionalidad
moral a cosas como tsunamis y epidemias de gripe.
Creo que sólo se puede atribuir moralidad a los actos humanos y no a
los naturales (hacerlo me parece burdo animismo). Sin embargo, del
mismo modo afirmo que es igualmente absurdo atribuirle tantas
características a Dios como hacen los cristianos: suma bondad,
omnipotencia, omnipresencia, omnisciencia… No comprendo como saben
tanto sobre Dios y luego acusan a la razón de soberbia. Al afirmar
estos atributos y, además, darles un grado infinito, los teólogos
cristianos se meten en complicados laberintos y paradojas sin
necesidad.
¿No será lo más honesto
y humilde, tanto para creyentes como para ateos, afirmar que
realmente sabemos muy poquito para afirmar nada?
Nota.- Para profundizar en estas u otras
cuestiones análogas muestro la obra de mi eximio paisano
Josep Ferrater i
Mora,
"Diccionario de Filosofía", obra aún incomparable pese a los muchos años
transcurridos desde su primera publicación.
Hobbes
El hombre
un lobo
para el hombre
Transmutación de todos los valores
(
Nietzsche)
:
predicamos una imposible moral judeo-cristiana-socialista-comunista, pero
vivimos de acuerdo con la única moral posible, la Ley de la
Jungla. Porque la primera es una utopía, absurda por impracticable,
por ser contraria a las leyes de la vida, tal como nos enseña la
Biología. Y esta impracticabilidad causa frustración y sentimiento
de culpa
( I)
en todos los que hemos fracasado al intentar practicarla. Como
ocurriría con una moral contraria a la ley de la gravedad
(I)
La imposibilidad
de cumplir fielmente una moral que existe desde hace dos mil años, unos
preceptos morales que creemos que las demás personas son capaces de cumplir
sinceramente, nos induce a pensar que si a nosotros nos resulta imposible es
por alguna corrupción insuperable en el fondo más íntimo de nuestro ser. Por lo que nos refugiamos en la hipocresía, la mentira, el
engaño, para que las demás personas no adviertan esta corrupción y no nos
aparten o menosprecien.
Como temía el rey con
los tres hombres burladores que "fizieron vn paño· en
" Libro de los
enxiemplos del conde Lucanor et de Patronio", obra del Infante Don Juan
Manuel (1282-1349)