Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Aunque me siento
reconfortado por la respuesta del Defensor del Pueblo. Pero principalmente
por la del Presidente del Gobierno en particular y en general del
Gabinete de la Presidencia pues entiendo que me dan la razón.
Entrevista de Eduardo
Mazo a Manuel Sánchez Montalbán
- ¿Por qué corrompe siempre el
poder?
- Porque convoca el triste riesgo de
ser más que nadie.
Bertran Russell:
pensamientos
Dios
"Observo que una gran parte de
la humanidad no cree en Dios y no sufre castigos visibles en consecuencia. Y
si hubiera un Dios, pienso que sería muy improbable que Él tuviera una
vanidad tan recelosa como para sentirse ofendido por aquellos que dudan de
Su existencia”
“Si todo tiene que tener una
causa, entonces Dios debe tener una causa. Si puede haber algo sin causa,
tan bien podría ser el mundo como Dios, de modo que ese argumento no puede
tener ninguna validez”.
“En cuanto a Dios – bueno, hay
una gran cantidad de argumentos que se han ofrecido a favor de la existencia
de Dios, y yo he pensado, y todavía pienso, que todos y cada uno de ellos
son inválidos, y que nadie habría aceptado tales argumentos si no hubieran
querido creer en las conclusiones”
“La mayoría de las personas
cree en Dios porque se les ha enseñado desde la más temprana infancia a
hacerlo, y ésta es la razón principal. Luego creo que la siguiente razón más
poderosa es el deseo de seguridad, una especie de sentimiento de que hay un
gran hermano que cuidará de uno. Esto juega un muy profundo papel en influir
en los deseos de las personas de creer en Dios”
“Ahora
tomemos toda la cuestión de la peligrosa condición en que se encuentra el
mundo. Constantemente recibo cartas de personas que dicen ‘Oh, Dios cuidará
de eso’. Pero Él nunca lo ha hecho en el pasado, y no sé por qué piensan que
lo hará en el futuro”.
“He observado que la creencia
en la bondad de Dios es inversamente proporcional a la evidencia. Cuando no
hay ninguna evidencia en absoluto a su favor, la gente lo cree, y cuando las
cosas van bien y uno podría creer en ella, no lo hacen”
“A veces me escandalizan las
blasfemias de aquellos que se creen piadosos – por ejemplo, las monjas que
nunca se bañan sin usar una bata todo el tiempo. Cuando les preguntan por
qué lo hacen, si ningún hombre puede verlas, responden: ‘Oh, pero usted se
olvida del buen Dios’. Aparentemente conciben a Dios como un Mirón cuya
omnipotencia lo capacita para ver a través de las paredes del baño, pero que
resulta frustrado por las batas de baño. Este punto de vista me parece
sumamente curioso”
Las Religiones.
“La religión se basa, pienso,
principal y primariamente en el miedo. El miedo es el padre de la crueldad,
y por tanto no es sorprendente que crueldad y religión han ido tomadas de la
mano. La ciencia puede ayudarnos a superar este cobarde temor en que ha
vivido la humanidad por tantas generaciones. La ciencia puede enseñarnos, y
yo pienso que nuestros propios corazones pueden enseñarnos, a dejar de
buscar apoyos imaginarios, a dejar de inventarnos aliados en el cielo, sino
mejor a mirar a nuestros propios esfuerzos aquí en la tierra para hacer de
este mundo un lugar más adecuado para vivir, en vez de la clase de lugar que
las Iglesias han hecho de él durante todos estos siglos”
“Pienso que todas las grandes
religiones del mundo… son tan falsas como dañinas. Es evidente, como
cuestión lógica que, ya que discrepan entre sí, no más que una de ellas
puede estar en lo cierto. Con muy pocas excepciones, la religión que acepta
un hombre es la de la comunidad en que vive, lo que hace obvio que la
influencia del ambiente es lo que lo ha llevado a esa religión”
“El hecho es que la religión
ya no es lo suficientemente vital para asimilar nada nuevo; se formó hace
mucho para satisfacer ciertas necesidades antiguas, y ha subsistido por la
fuerza de la tradición, pero ya no es capaz de asimilar nada que no pueda
ser visto de manera tradicional”
La Inmortalidad.
"Creo que cuando muera me descompondré, y nada de mi ego sobrevivirá. No soy
joven, y amo la vida. Pero despreciaría temblar de terror ante el
pensamiento de la aniquilación. La felicidad no deja de ser verdadera
felicidad porque yo llegue a mi fin, ni el pensamiento ni el amor pierden su
valor porque no sean eternos” (8).
“Si
no tuviéramos miedo de la muerte, no creo que la idea de inmortalidad
hubiera surgido siquiera”
La Oración.
“No
es mediante la oración y la humildad que logras que las cosas se hagan como
quieres, sino mediante la adquisición del conocimiento de las leyes
naturales. El poder que adquieres de esta forma es mucho mayor y más
confiable que el que antes se suponía adquirir por medio de la oración, pues
nunca podías saber si tu oración era favorablemente respondida en el Cielo”
La Felicidad.
Constantemente se me pregunta:
¿Qué puede usted, con su frío racionalismo, ofrecer al que busca la
salvación, que sea comparable con la tibia comodidad hogareña del refugio de
un credo dogmático? La respuesta a esto tiene muchos aspectos. En primer
lugar, yo no digo que pueda ofrecer tanta felicidad como la que pueda
obtenerse abdicando de la razón. No digo que pueda ofrecer tanta felicidad
como la que se obtiene de la bebida o de las drogas o de amasar grandes
riquezas defraudando viudas y huérfanos. No es la felicidad del converso
individual la que me importa; es la felicidad de la humanidad. Si deseas
genuinamente la felicidad de la humanidad, ciertas formas de felicidad
personal innoble quedarán cerradas para ti. Si tu hijo está enfermo, y eres
un padre concienzudo, aceptarás los diagnósticos médicos, aunque sean
dudosos y desalentadores; si aceptas la alegre opinión de un charlatán y tu
hijo muere en consecuencia, no puedes tener como excusa lo agradable de la
creencia en el charlatán mientras duró”
Jesucristo
“La evidencia histórica a favor
de la existencia del Cristo humano es endeble. Las doctrinas a él atribuidas
son otro asunto. Tales doctrinas lo capacitan a uno para juzgar que un
individuo, hipotético o real, pudo haberlas sostenido. Algunas de las
creencias éticas que se pretende que provienen de él son soportables. La
alucinante convicción de que poseía divinidad era compartida por muchos
místicos vagabundos y lunáticos de la época” (2).
“A mi modo de pensar hay un muy
serio defecto en el carácter moral de Cristo, y es que creía en el infierno.
Yo no siento que cualquier persona que realmente sea profundamente humana
pueda creer en un castigo eterno. Ciertamente Cristo, tal como lo retratan
los Evangelios, creía en el castigo eterno, y uno encuentra repetidamente
una furia vengativa hacia aquellos que no escuchaban sus prédicas – una
actitud que no es rara en los predicadores, pero que desdice algo de la
excelencia superlativa” (8).
“Toda
la idea de desperdiciar la vida ciegamente como un servicio imaginario a
Cristo es una forma de glorificar el masoquismo y la propia humillación ante
el poder. Es una actitud esencialmente oriental que el Cristianismo asumió
cuando le atribuyó a Dios los defectos morales de los déspotas más crueles”
Nota.- Para profundizar en estas u otras
cuestiones análogas muestro la obra de mi eximio paisano
Josep Ferrater i
Mora,
"Diccionario de Filosofía", obra aún incomparable pese a los muchos años
transcurridos desde su primera publicación.
Hobbes
El hombre
un lobo
para el hombre
Transmutación de todos los valores
(
Nietzsche)
:
predicamos una imposible moral judeo-cristiana-socialista-comunista, pero
vivimos de acuerdo con la única moral posible, la Ley de la
Jungla. Porque la primera es una utopía, absurda por impracticable,
por ser contraria a las leyes de la vida, tal como nos enseña la
Biología. Y esta impracticabilidad causa frustración y sentimiento
de culpa
( I)
en todos los que hemos fracasado al intentar practicarla. Como
ocurriría con una moral contraria a la ley de la gravedad
(I)
La imposibilidad
de cumplir fielmente una moral que existe desde hace dos mil años, unos
preceptos morales que creemos que las demás personas son capaces de cumplir
sinceramente, nos induce a pensar que si a nosotros nos resulta imposible es
por alguna corrupción insuperable en el fondo más íntimo de nuestro ser. Por lo que nos refugiamos en la hipocresía, la mentira, el
engaño, para que las demás personas no adviertan esta corrupción y no nos
aparten o menosprecien.
Como temía el rey con
los tres hombres burladores que "fizieron vn paño· en
" Libro de los
enxiemplos del conde Lucanor et de Patronio", obra del Infante Don Juan
Manuel (1282-1349)